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Vicente Lafora                        Martes, 11 de julio de 2006
Editor

06.07.2006
¿Sociedad civil valenciana? sociedad anestesiada



El pasado lunes un destacado profesional liberal valenciano me felicitaba por el libro La Huella de Lerma. "Ahora -me decía- comprendo lo que este hombre, su gobierno y buena parte de su partido tuvieron que luchar para que al final los valencianos disfrutáramos de autonomía". Quiero decir, de entrada, que las felicitaciones no deben ser para mí sino para el propio Joan Lerma y toda una generación que creyó y diseñó un proyecto para nuestra autonomía.

Once años después, este País, Comunidad, Reino, Región o lo que cada cual quiera llamarle, se ha convertido en una UTE de intereses privados y públicos pero con un mismo denominador común: el nulo sentimiento de sociedad, de pertenencia a un pueblo, de identidad, defensa de una cultura. En suma, una sociedad sin sentiment de lo propio. ¿Sentiment? La sociedad valenciana, como tal, es una sociedad inexistente. En La Voz del Mediterráneo, en el número 38, ya lo avanzamos: individualmente los valencianos somos gente con inquietudes, pero como colectivo somos un cero a la izquierda, no existimos, ni contamos, ni lo que es peor, se nos espera. Y lo escribo con un profundo pesar. El último ejemplo de esa insensibilidad como pueblo, como sociedad, ha quedado patente con las víctimas del pasado lunes.

La sociedad valenciana en su conjunto ha demostrado una anestesia emocional significativa y singular. Las manifestaciones de la sociedad civil han sido escasas, por no haber, no ha existido ni movilización social. La gente ha optado por seguir desde sus hogares con aire acondicionado y por televisión el devenir de los acontecimientos.

El funeral de la Catedral fue un acto de exclusividad institucional. En esa anestesia colectiva, incluso a los fallecidos se les ha puesto color político. Eso sí que es un drama y una tragedia, además de un horror. A los que hemos apelado a la necesidad de asumir responsabilidades por la magnitud de la tragedia se nos ha marcado con una cruz.

En ese vagón viajaban estudiantes, amas de casa, madres, hijos, primos, tíos, profesores, alumnos, amigas... ¿Y qué ha hecho la sociedad valenciana? Poco. Nos hemos quedado en nuestras casas, siguiendo las noticias por la radio, la televisión, con el Tour, el Mundial... Anestesiados, porque esta Comunidad es precisamente eso, una comunidad, pero de vecinos mal avenidos, donde cada uno vive su vida y va a lo suyo. No hay sentimiento de lo común, de lo propio. Lo dicho, una sociedad anestesiada. ¿La sociedad civil valenciana? Eso es una quimera, una entelequia mucho más compleja que nuestra propia autonomía.





 

 

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