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06.07.2006
¿Sociedad civil valenciana? sociedad anestesiada
El pasado lunes un destacado profesional liberal valenciano me
felicitaba por el libro La Huella de Lerma. "Ahora -me decía-
comprendo lo que este hombre, su gobierno y buena parte de su
partido tuvieron que luchar para que al final los valencianos
disfrutáramos de autonomía". Quiero decir, de entrada, que las
felicitaciones no deben ser para mí sino para el propio Joan
Lerma y toda una generación que creyó y diseñó un proyecto para
nuestra autonomía.
Once años después, este País, Comunidad, Reino, Región o lo que
cada cual quiera llamarle, se ha convertido en una UTE de
intereses privados y públicos pero con un mismo denominador
común: el nulo sentimiento de sociedad, de pertenencia a un
pueblo, de identidad, defensa de una cultura. En suma, una
sociedad sin sentiment de lo propio. ¿Sentiment? La sociedad
valenciana, como tal, es una sociedad inexistente. En La Voz del
Mediterráneo, en el número 38, ya lo avanzamos: individualmente
los valencianos somos gente con inquietudes, pero como colectivo
somos un cero a la izquierda, no existimos, ni contamos, ni lo
que es peor, se nos espera. Y lo escribo con un profundo pesar.
El último ejemplo de esa insensibilidad como pueblo, como
sociedad, ha quedado patente con las víctimas del pasado lunes.
La sociedad valenciana en su conjunto ha demostrado una
anestesia emocional significativa y singular. Las
manifestaciones de la sociedad civil han sido escasas, por no
haber, no ha existido ni movilización social. La gente ha optado
por seguir desde sus hogares con aire acondicionado y por
televisión el devenir de los acontecimientos.
El funeral de la Catedral fue un acto de exclusividad
institucional. En esa anestesia colectiva, incluso a los
fallecidos se les ha puesto color político. Eso sí que es un
drama y una tragedia, además de un horror. A los que hemos
apelado a la necesidad de asumir responsabilidades por la
magnitud de la tragedia se nos ha marcado con una cruz.
En ese vagón viajaban estudiantes, amas de casa, madres, hijos,
primos, tíos, profesores, alumnos, amigas... ¿Y qué ha hecho la
sociedad valenciana? Poco. Nos hemos quedado en nuestras casas,
siguiendo las noticias por la radio, la televisión, con el Tour,
el Mundial... Anestesiados, porque esta Comunidad es
precisamente eso, una comunidad, pero de vecinos mal avenidos,
donde cada uno vive su vida y va a lo suyo. No hay sentimiento
de lo común, de lo propio. Lo dicho, una sociedad anestesiada.
¿La sociedad civil valenciana? Eso es una quimera, una
entelequia mucho más compleja que nuestra propia autonomía.
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